miércoles, 17 de diciembre de 2014

¡Qué gran alivio!...

 Acabo de cortar la cinta asesina que me estaba mutilando la cintura, no había sentido tanta libertad para respirar desde junio y cómo muchas veces la voz de Pablo me subió el ánimo (por eso lo hice, fue cómo si me hubiese dicho, princesa hermosa deja de lastimarte, amate más y liberate), atarse una cinta no es malo, lo malo es apretarla demasiado por masoquismo y hacerte marcas (espero que sanen completamente, intentaré no ponerme otra hasta que sane mi cintura y obviamente muchísimo menos apretada), en realidad la cinta es muy buena amiga, es sólo que me vienen mis ataques de odio hacia mi misma, espero que estén muy, muy, muy bien princesas <3