domingo, 7 de diciembre de 2014

Días espantosos

 Esta semana me he sentido fatal (emocionalmente) y ¿adivina cómo se me ocurrió llenar el vacío?... con atracones.
 Cómo si eso fuese a ayudarme... necesito hablar con alguien y desahogar este dolor.
 No he tenido los atracones porque tenga mucha hambre (en realidad mi estómago no tiene ni comienzo ni fin, así que no siento ni cuando tengo hambre, ni cuando estoy llena) sino porque mis manos y mi boca simplemente empiezan a actuar por ellos mismos, porque en estos casos pasa por inercia...